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VENGAN A MÍ: CUARTO DOMINGO DE PENTECOSTÉS.

CUARTO DOMINGO DE PENTECOSTÉS.

MATEO, 11,16-19,25-30

 

VENGAN A MÍ.

En la vida la etapa de la niñez es muy linda, dichosos los hijos de Dios que pueden disfrutar de su tiempo de niños, en los países pobres, hay niños y niñas que desde muy temprano inician una lucha por la vida, se dedican en sus primeros años a sobrevivir.

En este año del señor, vivimos una crisis humanitaria; en la frontera México Estados Unidos se encuentran cientos de niños esperando deportación, 400 emigran a diario, miles de emigrantes niños solos procedentes de: El Salvador, Honduras, Guatemala y México.

Son privilegiados los países y las familias que pueden darles a los hijos, sus niños, el ambiente merecido. Ellos necesitan el Kindergarden o jardín  de niños, en donde sean alimentados en la enseñanza lúdica, jugando, viviendo la etapa fascinadora, de la imaginación y especulación.

En la naturaleza humana normal, es pasar de la etapa infantil, para luego tomar las cosas en serio, actuar en lo lógico y práctico, y cambiar el estilo de la vida con madurez.” Alguna vez fui niño”. Y mi modo de hablar, mi modo de entender las cosas, y mi manera de pensar eran los de un niño. Pero ahora soy una persona adulta, y todo eso lo he dejado atrás.”(1ª Corintios 13,11).

 

Para Jesús es decepcionante cuando los cristianos, su iglesia no actúan con madurez, especulamos y actuamos en contradicción, llevando lo contrario a la voluntad de Dios, cuando deberíamos  estar alegres, estamos tristes,  cuando tristes, alegres.

No bailaban ante la música, ni lloran ante las canciones tristes, es decir: “ya no seremos como niños, que ahora piensan una cosa y más tarde piensan otra, y que fácilmente son engañados por las falsas enseñanzas de gente astuta, que recurre a toda clase de trampas (Efesios 4,14)

 

El criterio de contradicción no hace ver las cosas claras, a Juan el Bautista, le criticaron porque se apartó de la sociedad y de los placeres humanos, vino Jesús relacionándose con todos, acompañando a la gente en las alegrías y tristezas y lo llamaron comilón Y bebedor.

La invitación de Jesús es a respetar y reconocer el espíritu de Dios en las personas y en las instituciones dedicadas al servicio en el nombre de Dios. Como la iglesia, es decir no debemos de juzgar por nuestros prejuicios y especulaciones. HAY QUE DAR AL CESAR LO QUE ES DEL CESAR. (LUCAS 20,25).

 

La sabiduría para evaluar y aprobar debe ser a base de los resultados, no obstantes los métodos formas y estilos pueden ser diferentes, por sus frutos los reconoceréis.

Para Jesús era sorprendente observar a las personas  sencillas e iletradas, su apreciación del reino de Dios, mientras los intelectuales de su tiempo, rabinos y sabios le rechazaban.

La culpa es el orgullo intelectual, no es la razón la que no acepta a Dios, sino el orgullo, los sabios e inteligentes necesitan humildad, sencillez y confianza. Los humildes y sencillos están más cerca de Dios, que los doctos,  por eso es necesario reconocer que un verdadero sabio iluminado por Dios es más humilde, comprensivo, prudente y amplio de criterio, Jesús alaba al padre, por la preferencia de Dios para los pequeños, los pobres, los necesitados. Estos han entendido los misterios de Dios no logrados captar por los sabios y entendidos, que solo conocimiento tienen, pero no tienen a Dios en su corazón; la invitación de Jesús es para conocer a Dios como padre, como hijo y como Espíritu Santo, nos invita diciéndonos VENID A MI. 

Aprendan a ser humildes, pacientes y descansar las cargas de su vida, no serán difícil de llevar, no serán pesados. No se angustien, no se preocupen, ni tengan miedo. VENGAN A MÍ.

 

Obispo Medardo E. Gómez

 

 Domingo 06 de julio de 2014.

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